PASÓ DE SER CARRERO EN CONCORDIA A GANADOR EN EL HIPÓDROMO DE PALERMO

Creado en Domingo, 13 Septiembre 2020 13:30

turfEl viernes se llevó a cabo en el hipódromo de Palermo la 30ª edición de las “Carreras de las Estrellas”, una de las jornadas más esperadas del calendario en el turf argentino, con los mejores caballos de cada categoría. Esta vez, un joven que se ganaba la vida a bordo de un carrito acarreando arena en nuestra ciudad, hizo flamear la Bandera de Concordia en lo más alto.

 

 

La tercera carrera que se llevó a cabo en el centro hípico de Buenos Aires, tuvo a un concordiense como protagonista, se trata de Gabriel Bonasola, el jockey  de 20 años, que con tan solo tres carreras en las pistas, con el numero 5, se alzó con su primer festejo en un Grupo 1. Fue el ganador de la “Carreras de las Estrellas” en el tradicional hipódromo de Palermo. Cabe acotar que la jornada de los burreros se realizó sin espectadores y con la prohibición de ingresar para quienes no sean jockeys, entrenadores, peones y personal esencial de la empresa, desde el regreso de la competencia el 28 de agosto.

 

El joven jockey concordiense, montando a “Infartame”, la potranca que no había estado en el nivel que su preparador esperaba en las dos primeras carreras, se desquitó en esta oportunidad. En comunicación con cronistas de El Sol-Tele5, expresó que: “la mía venía muy bien, pero la de adelante no se paraba. Cuando en los 200 metros la tuve cerca, ahí sentí más confianza”, relató eufóricamente Gabriel, y agregó que: “desde que se anotó y sabía que iba a correrla a “Infartame” yo soñé la carrera un montón de veces, no podía dormir algunos días”, y reconoció que “yo estaba ansioso esperando poder ganar mi primer gran premio”, confesó Bonasola, surgido de la escuela de aprendices de San Isidro hace tres años y graduado hace dos.

 

DEL CARRITO A LA FAMA

Gabriel Bonasola era tan solo un niño cuando ya demostraba su pasión por los burros. Siendo muy pequeño, cuentan que el niño se levantaba muy temprano en la mañana y se dirigía con un viejo caballito que era su fiel compañero y lo iba a variar a un terreno lindante a su casa en la zona del barrio Isthilar. Cuentan que con un carrito acarreaba arena y hacía changas en general para ayudar a su familia que vivía en una casilla muy precaria pero donde abundaba la humildad.

 

De muy jovencito Gabriel se fue a la escuela de jockey a Buenos Aires donde se convirtió en un exitoso profesional, hoy, aquel carrero que demostraba su pasión por las carreas de caballos desde muy pequeño, hoy con sus ganancias como jinete profesional, colabora con sus padres y sus hermanos para que ellos disfruten de una vivienda digna en el barrio que lo vio crecer. Cuentan que todos sus familiares en Concordia festejaron con algarabía frente al televisor el triunfo de Gabriel.

 

Fuente: Diario El Sol
Foto: Gustavo Duprat